Testimonios | Asoc. Otra Escuela es Posible

TESTIMONIOS. QUEREMOS ESCUCHAR TU VOZ

La Asociación “Otra escuela es posible” es una asociación sin ánimo de lucro de ámbito estatal. Trabajamos para conseguir la modernización del sistema educativo y para que nuestros hijos e hijas tengan la educación que necesitan para poder enfrentarse a un mundo en constante cambio.

¡Si quieres ayudar, únete a nosotros!

También puedes colaborar haciendo un donativo; por pequeño que sea para nosotros será de gran ayuda.

Desde la Asociación Otra escuela es posible queremos recoger todo lo que parece que nadie quiere oír. Madres y Padres, tenéis la oportunidad de contarnos situaciones que habéis vivido en los colegios e institutos y os parezcan inaceptables pedagógicamente, impropias de un centro educativo.

Niños y niñas, también éste es un lugar para que os expreséis libremente. Lo que os cansa de vuestro centro educativo, lo que os desmotiva, enfurece y entristece. No tengáis miedo de hablar, nos importa lo que tenéis que decirnos.

Profesores y profesoras que día a día intentáis hacer las cosas de forma distinta, por favor, contadnos las experiencias positivas de trabajar pensando en el alumno, dejando que se desarrolle a todos los niveles.

También podéis hablarnos de escuelas que son un referente de buenas prácticas, eso merece ser reconocido.

QUÉ HAREMOS CON LA INFORMACIÓN

Siempre que nos deis vuestro consentimiento, publicaremos vuestras historias en esta sección de testimonios de la web: Sólo con vuestro nombre (o inicial, si lo preferís así) y la provincia.

Para participar envía tu experiencia a: info@otraescuelaesposible.es Y si tienes alguna duda sobre esta iniciativa, puedes contactar con la asociación por teléfono: 630 27 98 98

Alumnos de diversificación: lo han conseguido

Este curso ha sido duro por los recortes y por el ambiente de preocupación que poco a poco va en aumento. Pero como siempre trabajamos en la escuela y nos llevamos-a veces tardan en llegar-grandes satisfacciones.

En Septiembre una compañera me hizo mala prensa entre los alumnos de Diversificación y, no sólo los tuve en contra a ellos, sino también a los padres.

Como en definitiva lo que me importan son los alumnos me propuse trabajar mejor que nunca y que todos en Junio sacasen el graduado y LO HEMOS CONSEGUIDO.

Nuestro grito de guerra o frase motivadora fue: a final de curso todos juntos en la ceremonia de bandas, esto significa además sin asignaturas para septiembre.

Un aula de once alumnos y alumnas y nueve nacionalidades de procedencia: Portugal, Burkina Faso, Santo Domingo, Rumanía, Colombia, Perú, España, China y Filipinas. Dos españoles han abandonado en la 3ª evaluación. La convivencia y ayuda mutua ha sido increíble, en la primera evaluación costó, pero luego se hicieron una piña. En Navidad nos hicimos una foto haciendo de Nacimiento navideños y ahí se palpó el compañerismo y la interculturalidad. En clase tenemos varios mapas y las banderas y todos sabemos de de dónde ha venido cada uno. Cuando en la 2ª evaluación un alumno dejó de venir otro fue a buscarlo a su casa. Hemos llorado juntos, nos hemos reído muchísimo, hemos aprendido a interpretar la cara de dos alumnos que parece que no saben mostrar sus sentimientos y hemos estudiado juntos y compartido apuntes y el graduado lo hemos conseguido.

Para mi ,aunque al principio os lo decía, ha sido un curso duro pero el más gratificante que he tenido en años.

Un abrazo - MJ - Madrid

Demasiados niños por aula en infantil. El absurdo del libro de texto y los deberes.

Me parece un absurdo que nos hagan gastarnos un dineral en libros de texto. No me quejaría si ese dinero fuera obligatorio para gasto en libros de lectura ( con libertad de elección), de hecho yo ya me gasté tal vez lo que me cueste 3 ó 4 años de libros de texto. Pero es totalmente estúpido hacer comprar a los padres libros nuevos cada año, libros con el mismo contenido que los de otros años y que no van a volver a utilizarse jamás...es un gasto que únicamente obedece a incrementar los beneficios de las editoriales y tiendas de libros, y para nada a mejorar la educación ni el aprendizaje de los niños.

Por otro lado, también me parece totalmente inaceptable mandar deberes a los niños pequeños ( 3,4,5 años) y también mandar excesivos deberes a niños mayores, sobre todo si para hacerlos necesitan ayuda de padres y no se trata de tareas de repaso y breves. Las tardes son para pasarlas haciendo deporte, jugando...etc, y no para pasarlas sentado en una mesa haciendo cosas que se olvidarán en 3 días. ES un daño que cada día causan los profesores a muchos niños y debería ponerse fin.

El ratio niños /profesor no tiene ningún sentido en el caso de educación infantil. Si una madre se agobia cuidando a sus trillizos, cómo queremos que una sola persona cuide a 25??????????????? Por mucha preparación que tenga, esto es inviable y perjudica a los niños, además de dañar el buen hacer de los profesores que en muchos casos están saturados ( yo no soy profesora pero si me dejan en una clase de 25 niños de entre 2 y 3 años, creo que me agobiaría bastante, la verdad)

L. (Madrid)

Acusado de comportamiento patológico con 4 años

Esta es mi experiencia o la de mi hijo, debería decir:

Mi hijo de cuatro años recién cumplidos ha estado allí -en el proyecto pedagógico- dos meses. Nos hicieron una encuesta donde respondimos todo lo que nos preguntaron, les hablamos del niño...hasta ahí bien. Luego hizo la adaptación con su hermana -que tiene 24 años- porque yo trabajo...hasta ahí bien. Nos dicen que es el último niño que admiten porque hay muchos niños y una sola niña...hasta ahí bien...yo pregunto todos los dias por la evolución del niño y me dicen que el niño va muy bien, que se ha adaptado muy bien...hasta ahí, aparentemente bien...y a las cinco semanas admiten un niño(!) yo creía que ya no iban a admitir más chicos..pero bueno, hasta ahí bien también...pero a las seis semanas nos convocan a su padre y a mí y nos dicen que el niño tiene un "comportamiento patológico"...nos leen una serie (nos leen no nos dan por escrito ni nos dicen la frecuencia ni me dejan a mí ver in situ de qué estamos hablando) de comportamientos "patólogicos" del niño...nos dicen que el niño no puede seguir en el proyecto a nos ser que nosotros "contratemos una persona que lo cuide en exclusiva a él", su hermana es profesora pero ella no "les vale"...todo esto nos lo dicen a los dos meses..en dos meses mi hijo ha estado sufriendo el interés de estas tres señoras que se llaman equipo pedagógico entre las cuales hay una psicóloga y una médico...hasta que han conseguido sustituir a mi hijo por otro niño no nos plantean lo del "comportamiento patológico", incluso nos dicen que han consultado a un psicólogo -sin nuestro permiso y sin consultarnos a nosotros antes!!!!!!...

En el proyecto pedagógico había seis niños y sólo cuatro madres -incluidas las tres del equipo "pedagógico"- acompañaban a sus hijos -porque consistía en sacarlos al monte cuatro días a la semana-. De manera que sólo mi hijo y otro niño más subían sin sus respectivas madres, con todo lo que esto conlleva.-...en fin que he descubierto que mi hijo ha tenido un rechazo tremendo y ese debe ser -porqué no lo sé- el comportamiento "patológico" que dicen ellas...¿lo más grave? Pedí llorando que me dejaran acompañar a mi hijo para ver qué pasaba y me dicen -fríamente- que no- que a lo mejor si subo yo no tiene el comportamiento patológico que me han descrito!!!... sin ninguna empatía ni asertividad...(puede haber alguien con tan poco corazón???y han estado dos meses ocultándome esta situación!!!! y mintiéndome porque todos los días me decían que el niño estaba bien y en realidad lo que estaba era bastante solo y marginado por sus propios hijos que lo llamaban tonto, vete, pesado y cosas así porque ellas decían que mi hijo no estaba en la "campana de Ghaus" porque -según ellas no hablaba y otras lindezas que no voy a contar-...pero gracias a Dios mi hijo habla y ahora está contando lo que ha vivido durante dos semanas y yo me lamento enormemente de haber hecho pasar a mi hijo por esto por buscarle una educación alternativa. No creo que en la Educación institucional ocultaran a los padres que su hijo tiene un comportamiento "patológico" durante dos meses.

A lo mejor este no es el tipo de comentarios que estáis esperando que hagamos los padres sobre educación, porque yo misma soy la primera sorprendida de todo esto...sigo creyendo en la educación alternativa pero también pienso que hay mucho aprovechado y mucha fachada para cubrir unas necesidades personales..en este caso los privilegiados, los que de verdad están recibiendo una educación de lujo son los hijos de cuatro madres -las tres del equipo pedagógico y otra más que les da apoyo en otras materia y que también está autorizada a acompañar a su hijo- y el resto lo que hacemos es cubrir gastos con 300 euros mensuales..dinero que se supone te da derechos a ser de una asociación pero que en la práctica los padres no pintamos nada porque no nos enteramos de la marcha del proyecto y todo lo hacen y lo cuecen las tres!!! y que no me informen de por donde mueven los hijos del proyecto, con quien se reúnen, cuando, qué planes tienen con el proyecto... casi que no me importa pero que no me informen de la evolución de mi hijo me martiriza enormemente porque mi hijo ni ningún niño se merece que lo utilicen de esta forma y los padres tenemos derecho a la información, información veraz, concreta...porque les entregamos lo más preciado que tenemos en nuestra vida.

Para colmo de los colmos ellas van diciendo a los demás padres del Proyecto que mi hijo está enfermo (viviendo nosotros allí como vivimos y siendo unos pueblos tan pequeños!!!es decir generándole a mi hijo unos antecedentes y quitándole a mi hijo el derecho a su imagen, integridad...) y que nosotros -sus padres- les hemos ocultado información(!!!!) dos meses he estado yo sin saber que mi hijo ha estado mal ¿quien oculta información a quien?...¿qué se puede hacer con esta forma impostora de "educación"? a la presidenta de la Asociación le he pedido que me mande un informe sobre ese comportamiento y me lo ha negado -tengo el correo- : dos meses en la vida de mi hijo metidos en un pozo, yo no sé qué ha pasado con él en esos dos meses, ni siquiera tengo el recursos de averiguarlo en base a los datos que me deberían proporcionar ellas como responsables....solo conozco lo que un niño de cuatro años quiere contarme!!!

Por otro lado menos mal que mi hijo no está enfermo como ellas pronosticaron o "diagnosticaron", más bien, porque si fuera verdad y lo estuviera vaya forma de obrar con él...!!! vaya médico y vaya psicóloga!!! Creo que en otro sitio nos hubiesen llamado a los padres a la primera manifestación "anormal" que hubiera podido presentar el niño pero aquí....calladas las tres, o diciéndome que si que muy bien!!!! y el monitor que les acompaña también- que tampoco hay que olvidarlo, aunque sea personal pagado pero también tiene su responsabilidad sobre el tema-.

Os paso el enlace del sitio en cuestión. Esto es lo que venden y con muy buenas palabras y muy buenas caras, os aseguro que dan muy bien el pego -que se dice en mi tierra- de hecho nosotros nos hemos cambiado de casa para que el niño pudiera acudir a él -¿como podemos caer los padres en tamaña farsa? ¿como puede haber personas -con hijos de la edad del mío- hacer esto con niños tan pequeños?

Saludos. Una madre muy dolida. R-País Vasco

Demasiados niños por aula en infantil. El absurdo del libro de texto y los deberes.

Me parece un absurdo que nos hagan gastarnos un dineral en libros de texto. No me quejaría si ese dinero fuera obligatorio para gasto en libros de lectura ( con libertad de elección), de hecho yo ya me gasté tal vez lo que me cueste 3 ó 4 años de libros de texto. Pero es totalmente estúpido hacer comprar a los padres libros nuevos cada año, libros con el mismo contenido que los de otros años y que no van a volver a utilizarse jamás...es un gasto que únicamente obedece a incrementar los beneficios de las editoriales y tiendas de libros, y para nada a mejorar la educación ni el aprendizaje de los niños.

Por otro lado, también me parece totalmente inaceptable mandar deberes a los niños pequeños ( 3,4,5 años) y también mandar excesivos deberes a niños mayores, sobre todo si para hacerlos necesitan ayuda de padres y no se trata de tareas de repaso y breves. Las tardes son para pasarlas haciendo deporte, jugando...etc, y no para pasarlas sentado en una mesa haciendo cosas que se olvidarán en 3 días. ES un daño que cada día causan los profesores a muchos niños y debería ponerse fin.

El ratio niños /profesor no tiene ningún sentido en el caso de educación infantil. Si una madre se agobia cuidando a sus trillizos, cómo queremos que una sola persona cuide a 25??????????????? Por mucha preparación que tenga, esto es inviable y perjudica a los niños, además de dañar el buen hacer de los profesores que en muchos casos están saturados ( yo no soy profesora pero si me dejan en una clase de 25 niños de entre 2 y 3 años, creo que me agobiaría bastante, la verdad).

L. (Madrid)

Deberes y exámenes

Tengo la mala costumbre de no callarme cuando participo en una conversación informal sobre la escuela. Suelo disentir abiertamente de los lugares comunes que muchas personas utilizan en esos momentos. Pero cuando más desconcierto provocan mis palabras es cuando explico que soy contrario a los deberes y que en mis clases procuro no hacer exámenes. Ahí compruebo la enorme influencia de la tradición escolar: hay cuestiones que son como son, simplemente porque siempre han sido así.

Pero analicemos detenidamente un caso concreto.

He contabilizado los exámenes de una niña de 10 años durante el primer trimestre. 5 de Mate, 5 de Lengua, 5 de Cono, 2 de Inglés, 2 de Música, 2 de Ed. Física, 1 de Plástica y 1 de Ed. para la Ciudadanía. 23 en total. He mirado el número de semanas de clases. Suprimiendo la primera y la última salen 12. Dos exámenes por semana. ¿Es posible mantener el gusto por aprender con esta presión constante por memorizar contenidos?

Siguiendo mis pesquisas he observado sus tardes de deberes durante una semana. Lunes, durante 3 horas y media hace con dificultad 11 ejercicios de Mate, Lengua y Cono, estudia el tema 10 de Mate para un examen próximo y memoriza, sin entender casi nada, una página de Inglés. Martes, dedica el mismo tiempo a 13 ejercicios, sigue memorizando el tema 10 de Mate y prepara un examen de recuperación para el día siguiente de dicha materia. Afirma con frecuencia que no entiende lo que estudia. Miércoles, protestando hace en 2 h. 13 ejercicios, sigue con el tema 10 de Mate y empieza los temas 10 de Lengua y Cono para exámenes inmediatos. Copia el resumen del tema de Lengua sin saber para qué lo hace. Jueves, agotada y enfadada permanece 3 h. haciendo 13 ejercicios, copiando un mapa y preparando los temas 10 de Mate, Lengua y Cono. Viernes, se examina de Cono y por la tarde se niega a trabajar. Domingo, se pasa 5 horas haciendo 19 ejercicios, repasando los temas 10 de Mate y Lengua para los exámenes de lunes y martes, empieza el tema 11 de Cono y lee una novela de 140 páginas que tiene para el fin de semana (sólo llega a la mitad). Se acuesta odiando la escuela.

Ha trabajado 17 horas fuera de la escuela. 3h. 25’ de media para cinco días. ¿No quedamos en que estaba prohibido el trabajo infantil?, ¿dónde y cuándo aprenderá esta niña todo lo que la escuela no puede darle?

Sobran más comentarios.

Rafael Porlán

Coordinador campaña NO ES VERDAD

www.redires.net

No se puede insultar a los alumnos con frases como "eres tonto" o meterle en un armario como castigo

Me pongo en contacto con usted de forma anónima por dos razones: La primera, por las repercusiones que pueda tener el enviar esta carta sobre mi expediente académico y la segunda, porque tengo la absoluta certeza de que no soy la única persona en el centro que piensa de la misma manera que yo.

Quisiera expresarle mi enorme descontento con ciertas personas pertenecientes al profesorado de esta institución. Creo que un profesor debería tener VOCACIÓN antes de poner un pie en el aula y entregar 8 horas diarias de su vida a los alumnos de un colegio.

Alguien a quien se le paga por enseñar no puede llegar a una clase e insultar a los alumnos con frases malsonantes tales como “eres tonto”. Asimismo es inconcebible preguntar un tema sin antes haberlo explicado por la simple razón - y cito textualmente- “no pienso perder mi tiempo con vosotros porque sois tontos” o hacer que un alumno se meta en un armario como castigo. Como se habrá podido comprobar quiero ser just@ y tal y como no he dicho mi nombre, tampoco diré el de los profesores aludidos, pero seguramente si pone esta carta en conocimiento de los profesores, cada uno podrá analizar su caso particular.

Otro comportamiento totalmente fuera de lugar es el poner negativos o mandar copias por los siguientes hechos: Devolver pegamento, tardar en responder un ejercicio o perderse en la lectura debido al bullicio (no sólo provocado en clase, sino también por los sonidos exteriores). Cito un ejemplo de dichas copias: “no debo ser TONT@ en clase de xxxx”.

Termino así con estas quejas, no sin antes decir que amo este colegio con todas mis fuerzas y que por supuesto hay profesores de primera que se merecen todo mi respeto y cariño.

Esta carta sólo tiene como objetivo mejorar las críticas referentes al profesorado del colegio __ y en ella no ha habido en ningún momento una falta de respeto.

Atentamente.


NOTA: Esta carta fue enviada por una alumna de ESO a su centro escolar, situado en Madrid, de manera anónima. Se reproduce aquí a petición de sus padres. Si desea contactar con esta familia, envíenos un correo a info@otraescuelaesposible.es

Romper los trabajos de los niños

Mi hija tiene cinco años y asiste a un colegio público, a segundo de Educación Infantil. Es muy perfeccionista para todo lo que hace, muy metódica. Un día, copiando una frase sobre lo que han hecho el fin de semana, se puso hecha una loca porque no le salía como a ella le parecía perfecto, y lo repetía una y otra vez, cada vez más nerviosa. Yo le expliqué que no se preocupara, que ella tenía que hacer las cosas lo mejor que pudiera, que unas veces salen mejor y otras peor, que lo importante era hacerlo con ganas e ilusión, saliera como saliera, y entonces me contestó que si no estaba bien la maestra se lo rompía y tenía que hacerlo de nuevo. Resulta que la maestra cuando le parece que un niño ha hecho mal el trabajo, se lo rompe en sus narices al tiempo que le dice lo mal que lo hace y que tiene que repetirlo.

Yo le explico a mi hija que diga lo que diga la maestra lo importante es lo que ella crea, y que si piensa que lo ha hecho bien, bien está. Y yo me pregunto hasta qué punto todas estas actitudes que yo detesto están haciendo mella en mi hija. Cuando le dije a la maestra que no me parecía bien me contesta con que "no prestan atención" y que podrían hacerlo mejor, que no le hacen caso.

Laura, Alicante.

Fichas en educación infantil

Mi hija mayor siempre ha agradecido el colegio. Es una niña tremendamente social y adora ir al cole. Cuando tenía cuatro años comenzó a quejarse. "Mamá, quiero ir al cole, pero no quiero hacer las fichas". Yo estaba preocupada. Veía que algunos niños completaban los trabajos escolares con alegría mientras que mi hija los hacía con desgana y se quejaba. No me preocupaba que no fuera a aprender, me preocupaba que pasara tantas horas en el cole aburrida.

Me parece que es realmente dañino que un niño o una niña se aburran en clase. Por más que lo hablé con su maestra no encontró la forma de que la niña pudiera realizar otro tipo de tareas; le propuse que hiciera collares en lugar de picar decenas de siluetas, colorear miles de ratones, quesos, arbolitos y manzanitas; le pedí que hicieran algo más de trabajo psicomotriz, pero no tenían tiempo, había mucho trabajo que hacer en el aula. Mi hija, según su maestra, necesitaba pasar por todas esas cosas para llegar a aprender todo lo que necesitaba. Ese verano llegaron a casa kilos y kilos de libros y fichas. Me sentí impotente y realmente apenada por mi hija al comprobar la ingente cantidad de trabajo que había realizado sin gana.

Mi hija, que pronto cursará tercero de primaria sigue mostrándose rebelde. Es buenísima alumna, curiosa y despierta, un hacha en cálculo, una lectora feliz, pero no quiere colorear de azul decenas de números impares y de rojo otros tantos pares; inventa un método y le escribe a su profesora "Pilar, ya sé cuáles son pares y cuáles impares y he coloreado uno de cada". Por suerte, mi hija ha encontrado quien la entienda. Los niños y niñas tienen que disfrutar mientras trabajan. Sus profesores y profesoras también deberían hacerlo.

Patricia Sanz, 2 hijas. Madrid

Aprender la vida cotidiana en los libros de texto

Mi hijo pequeño asiste a 3º de primaria en un colegio público. Ahora mismo aprende las horas. En clase y en casa se dedica a dibujar relojes analógicos y digitales para aprender la hora. No recuerdo haber dedicado tiempo alguno en mi escuela a aprender así la hora. Se esperaba que poco a poco, aprendiésemos la hora mirando el reloj. Supongo que también por la sencilla razón de que un niño pequeño no necesita saber la hora que es. Mi hijo también ha redondeado con un trazo de lápiz la gallina y los huevos, en magníficas hojas ilustradas en el libro de texto, o leche que viene de las vacas o que la cuchara es para la sopa o el gorro para la cabeza.

Me pregunto si con la ampliación de años y años de escolarización los niños tendrán miles y miles de costosos libros de texto en los que tendrán que aprenden absurdamente cosas cotidianas en lugar de experimentarlas.

A nadie se le ocurriría, supongo, enseñar a comprar un ticket de autobús rellenando impresos. Uno va con el dinero y compra su billete y se sube al autobús. Es un conocimiento que uno adquiere de la experiencia. Sin embargo, los niños pasan horas y horas en el colegio doblados sobre pupitres aprendiendo de la manera más absurda lo que deberían vivir, la vida cotidiana. Tan sólo un maestro en toda la escolarización de mis dos hijos ha querido prescindir del libro de texto. Y sin embargo, también podría enseñar libros de texto y cuadernos de ejercicios de esos libros, intactos, sin tocar o apenas comenzados.

María Isabel, 2 hijos - Madrid – Marzo, 2008

Temer al colegio

Nuestro desembarco escolar ocurrió en el año 2001, cuando nos instalamos en Cataluña. Veníamos de un colegio bastante especia -fuera de España-, con un proyecto educativo orientado a educar para la PAZ, con la formación de alumnos mediadores de conflictos y con un seguimiento individualizado de los niños por un grupo de psicopedagogos. Colegio en el que ‘educar’ contenía una carga valorativa que excedía al simple hecho de transmitir conocimientos a una caja –mente del niño- vacía. El sistema de enseñanza-aprendizaje era el llamado ‘constructivismo’. ¡Oh!, sorpresa la nuestra cuando nos encontramos frente a una legitimada educación pública masificada, con un sistema pedagógico arcaico y autoritario, que criminaliza a los niños y niñas, que se desentiende de ellos y de sus procesos individuales de aprendizaje, agravado en este caso, por el uso obligatorio de una lengua extraña: el catalán.

Mis hijas comenzaron a vivir la situación escolar con cierto temor. Temor ante el maestro (el depositario del poder en el aula), temor a los múltiples exámenes, temor a los deberes y a los retrasos con los mismos, temor a olvidar algún material en casa, temor a expresarse mal en una lengua extraña a la materna, etc. La palabra clave de nuestra primera inmersión en el sistema educativo obligatorio fue la de TEMOR. Increíble, pues se supone, y recalco ‘se supone’, que a la escuela se va a aprender y que aprender nos gusta.

Posteriormente, nos trasladamos a la Comunidad de Madrid. Bien, nos habíamos sacado de encima el catalán y ya teníamos un punto a favor. Pero, nuevamente la sorpresa. Nuestras hijas se integraron en un sistema que llevaba un ritmo independiente del que llevaban el resto de compañeros. Es decir, los verdaderos protagonistas del aprendizaje.

En lo que me atañe, no se tuvo en cuenta que mis niñas venían de un sistema pedagógico autonómico diferente y, por ende, con la obligatoriedad del uso de una lengua diferente. Se les colocó en su curso y a seguir el ritmo. A la incertidumbre inicial de ellas, y de nosotros, se le sumaron unos cuantos elementos más: la desidia de los educadores para llevar a cabo un trato especializado o individualizado con las niñas (no todos los niños siguen un ritmo homogéneo de aprendizaje); la falta de trabajo de apoyo para que se adaptaran gradualmente al ritmo del grupo, los innumerables exámenes (con toda la carga valorativa que la palabra conlleva), las tareas extraescolares a mansalva, los castigos grupales y el temor nuevamente. Lejos, muy lejos, quedaba el placer de la lectura, lo divertido de resolver problemas, lo estimulante de pensar, investigar y asombrarse con las ciencias, lo interesante de pintar y dibujar y, muy especialmente, lejos quedaba jugar.

Ahora todo parece desenvolverse en un círculo cerrado. Las niñas tienen temor, están sobrecargadas, se asustan con, y en, los exámenes, arrastran dificultades en la comprensión de procedimientos y razonamientos (especialmente los matemáticos), perciben agresividad por parte del maestro, pero también por parte de los otros niños. Cada 10 días, ¡10 días!, les realizan una evaluación del tema trabajado, ¡trabajado! Puedo sentir su temor al separar los bancos (no vaya a ser que se copien….a propósito las Teorías de la Copia sostienen que es una importante fuente de aprendizaje el aprender, el copiarse de los niños que han entendido el tema!), al serles entregada la hoja y que el tiempo empiece a correr.

Comienzo a entrevistarme con las diferentes maestras de mis hijas…y escucho los mismos discursos: los niños son tratados como posibles delincuentes, clasificados, acusados de vagos, perezosos y si no entienden el tema, no es que el maestro no supo explicarlo, ¡es que el niño estaba relajado, despistado, desconcentrado!, en síntesis, es un perezoso al que no le interesa aprender. Pero estos discursos van en contra, están completamente superados por todas las teorías e investigaciones que se han realizado en las últimas décadas acerca de los niños y los procesos de enseñanza-aprendizaje. Mi voz resuena como un eco.

La situación no mejora y no tiene vistas de mejorar en un futuro próximo. Mis hijas van ‘justitas’ y alguna se ‘relaja unas semanas’. ¡Menos mal! Intento ponerme en su lugar, y siento más y más aprehensión, más incertidumbre, más agresividad….En síntesis, más temor.

Me pregunto, dónde quedaron esas ideas de los educadores, aquellas que tanto se han trabajado desde hace unos 30 años, de educar para formar sujetos críticos, reflexivos, amantes del saber y del conocimiento. ¿Dónde está el juego, la lectura, la investigación, la exploración, el diálogo y los argumentos (que nos legaron los griegos)? Ningún niño es perezoso a la hora de aprender, basta llevarlo a un planetario y nos atiborrarán a preguntas…¡Eureka! Hemos despertado su curiosidad. Realicemos un experimento en casa, nadie se quedará como si nada estuviera sucediendo a su alrededor. Pongámosle frente a su mirada un cuadro de Van Gogh y veremos todos los intentos que realizan por pintarlo de forma similar….Así podría seguir enumerando interesantes actividades, que por supuesto, y para nuestro horror, no se realizan en la escuela! Pensar, jugar, aprender, leer, investigar, argumentar, dialogar, compartir, copiar, ayudar, expresar…etc, etc.

Desde el principio de nuestra familia, hemos intentado, algunas veces con éxito y otras no tanto, mostrarles a nuestras hijas, como lo hicieron nuestro padres con nosotros, lo maravilloso que es aprender, especialmente aprender acerca de lo que nos rodea: la naturaleza y los otros seres humanos. Me pregunto, luego de observar y reflexionar acerca de esta situación catastrófica por la que atraviesa la educación pública, ¿qué les sucede a las otras madres y padres? ¿Por qué no reclaman una mejor educación? ¿O una educación diferente?

¿Cada sociedad tiene la educación que desea o la que se merece?

Virginia Baudino, 3 hijos- Madrid, marzo 2008

Lo habitual es que a los padres se nos considere incapaces para regir nuestra vida y la de nuestros hijos.

Cuando no topamos con el dios-médico, lo hacemos con el dios-maestro y así hasta el infinito. Cuando escolaricé a mis dos hijas mayores (20 y 16 años) lo hice en el mismo colegio en donde yo cursé estudios hasta que fui a la Universidad : un colegio concertado y de orientación católica. Por aquel entonces, no lo dudé: para mí era el colegio perfecto. Un buen nivel académico, un espíritu liberal y nada elitista, unas instalaciones muy aceptables. Han pasados los años, y ahora no lo veo así.

Mis hijas son chicas inteligentes y mientras estuvieron en primaria siempre alcanzaron brillantemente los objetivos o, dicho a la antigua, sacaban muy buenas notas. Nada más pisar la E.S.O se convirtieron en claras candidatas al fracaso escolar aunque, afortunadamente, por el momento no ha sido el caso.

Pero ambas odian leer, no sienten amor por el conocimiento ni tienen afán por aprender (y digo aprender porque el afán por estudiar es más difícil tenerlo). Estudian para aprobar y punto. En otro orden de cosas, su comprensión lectora es nula (han llegado a suspender exámenes porque no entendían qué se les estaba preguntando), su vocabulario es limitadísimo (se pasan la vida preguntándome por palabras como "aguerrido", "sinuoso", "sutil", "inclemencia") y su habilidad y/o disposición para buscar documentación y recursos ( bibliografía, internet, etc) absolutamente inexistente.

A todo esto, sus profesores (que en su mayoría han sido también los míos, hasta que se han ido jubilando) siempre han empleado la táctica de tirar "balones fuera". Año, tras año, he tenido que oír (tanto con una como con otra) cosas del tipo: es que esta clase es muy conflictiva (¡con niños de 2º de primaria!), es que tiene un nivel muy bajo, es que los chicos de hoy ya no son como erais vosotros, entonces daba gusto y con estos no se puede. Pero claro, ninguno reconoce que hace 30 años eran maestros jóvenes, recién licenciados y tenían una gran vocación por la docencia y un espíritu joven y entusiasta. Tampoco parecen acordarse que hace 30 años ellos también defendían su indumentaria "progre", sus pelos largos, sus barbas aún más largas, sus pantalones de campana y su minifalda; exactamente igual que hacen los chicos de hoy en día con sus piercings o sus tatuajes.

En fin, que es ahora cuando he empezado a plantearme muchas cosas y a cuestionarme muchas otras. Y tengo claro que para mi pequeña de 3 años quiero otra cosa.

Pero aquí empieza otro calvario, porque hay muy poco donde elegir y además, ese poco, o no está al alcance del bolsillo o está muy alejado de donde una vive.

Assumpta (Madrid)